Conexión a través de la Oración: La Oración es requerida por Todos

La oración no es opcional para el creyente en Cristo. Para ver los propósitos de Dios cumplidos, debemos orar.
Dado que la manifestación exterior de la voluntad y el propósito de Dios dependen de la oración, podemos concluir una vez más, que la oración no es opcional para el creyente en Cristo. Para ver los propósitos de Dios cumplidos, debemos orar.

Todos deben Orar
La oración no es una disciplina relegada sólo a unas pocas personas. El riesgo de tener equipos de oración (aunque son importantes) es que algunas personas podrían concluir: «Este lugar está cubierto, por eso no necesito orar.» La oración no es un ministerio que algunos creyentes sostienen para que otros sean excluidos. En la lista de Pablo de los ministerios de los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros en Efesios 4, «orantes» no está incluido. Asimismo, en la visión general de Pablo de los dones del ministerio en Romanos 12, donde expresa «Si [el don de un creyente] es servir, que sirva; si es la enseñanza, que enseñe»(versículo 7), usted no encontrará «si es la oración, que ore.» La oración brilla por su ausencia en estas listas porque la comprensión subyacente es que los cristianos «deben orar siempre» (Lucas 18: 1). Como Pablo dice en 1 Timoteo 2:8 «Quiero que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas».

Por otra parte, la oración no está para ser una práctica ocasional. Cuando Jesús comenzó a enseñar a sus discípulos acerca de la oración en Mateo 6, antes de que les diera la Oración del Señor, Él les instruyó: «Cuando ores, no hagas esto», «Cuando ores haz esto», «Cuando ores, decid esto. Siempre fue «Cuando ores», nunca «Si oras.»

La oración es para todo el mundo, ya que está muy ligada a nuestra salud y bienestar espiritual. Orar bien fortalece la vida espiritual, de la misma manera que respirar bien fortalece la vida física. Mientras estudiaba en la secundaria, contraje una bronquitis grave y no pude asistir a la escuela durante casi un mes. Fue un momento aterrador conforme batallé con una congestión constante y a veces literalmente luchaba por respirar. Si no me había dado cuenta antes, rápidamente aprendí que respirar bien es una buena cosa. No podía respirar bien, me sentía débil, indefenso, y con miedo. Lo mismo es cierto en el nivel espiritual. Un cristiano que no ora a menudo es débil, indefenso y con miedo.

Para ganar la victoria sobre los aspectos que pueden controlar nuestra vida, como el temor, las costumbres, o cualquier otra cosa que pueda crear esclavitud, se requiere la búsqueda de la ayuda de Dios mediante la oración y convertirse en una persona de oración. Hay poder en la oración. A través de la oración hay liberación de cualquier tipo de esclavitud. El perdón y la paz vienen a través de la oración. La ayuda con las decisiones de la vida viene a través de la oración. La sanidad viene por la oración. La provisión para las necesidades básicas de la vida viene a través de la oración. Las relaciones restauradas con Dios, su cónyuge, hijos, o compañeros de trabajo vendrán a través de la oración.

La oración apropiada es equilibrada atendiendo a la Palabra de Dios. La oración de fe y guiada por el Espíritu siempre está arraigada en la Palabra- sus enseñanzas, doctrinas, verdades, promesas y principios. E.M. Bounds, en su poderoso libro sobre la oración, afirma: «La oración toma su propia vida de la Biblia, y no tiene ningún fundamento fuera de las Escrituras. Su misma existencia y carácter dependen de la revelación hecha por Dios al hombre en su Santa Palabra.» Es por eso que la oración y la lectura de la Palabra deben estar unidas en nuestra vida devocional.

Si orar bien nos fortalece espiritualmente tal y como la respiración nos fortalece físicamente, podríamos concluir que leer bien la Palabra de Dios nos fortalece espiritualmente tal y como alimentarnos bien nos fortalece físicamente. Debemos llevar a cabo ambas disciplinas, la oración y la lectura de la Biblia. Están íntegramente ligadas y son esenciales para nuestra fortaleza y bienestar espiritual.

La oración también es vital porque nos mantiene enfocados. Somos propensos a desenfocarnos espiritualmente. La oración hace que nuestra voluntad este conforme a la voluntad de Dios. Dios es permanente, Él nunca se mueve, nosotros sí. Tendemos a estar por todo el lugar. Sin embargo, si oramos con regularidad y pedimos perdón por nuestros pecados y defectos, y sinceramente buscamos conocer y seguir la voluntad de Dios, nuestra vida se alineará con su voluntad y propósito. Como seres humanos, tenemos que practicar este proceso de alineación con regularidad. Tal vez esa sea una razón por la que Pablo nos advierte a orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17). Cuando estamos continuamente en comunicación con Dios, nos alinearemos a su voluntad y propósito. Es una cuestión de buscar su presencia diariamente. Cuando permanecemos en comunión continua con Dios, no vamos a desviarnos.

(Assemblies of God Prayer Center)

0 comentarios

Añadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.